Rara vez esta vida tiene sentido amor, pero algún día será esta vida hermosa.

Y yo te digo: Hey! Bancate ese defecto! Aunque te arregles las gomas, nena, seguirás siendo RARA.

viernes, 29 de octubre de 2010

Hay que saber ser

 
  •  Hay que saber ser flor mientras vuelan guadañazos,


  • Ser princesa sin un rey que te estreche entre sus brazos. 

  • Saber ser un ángel en este infierno permanente...

martes, 26 de octubre de 2010

Presa de su poesía .

Nuevamente con ellos... Estuve toda la mañana moqueando y pensando lo bien que la iba a pasar...
Llegó la fiebre y seguí imaginándome que era feliz nuevamente en otro encuentro con ellos.  Creo que estuve todo el día preparándome para unas dos horas de felicidad, en las que se quiebran todos mis sentidos: Mis oídos se deleitan con sus melodías, mis ojos ven al tipo que amo, ven músicos, gente con talento. Mis piernas, cansadas, no dan más, pero ellos hacen que yo siga saltando y saltando. Mi lengua  degusta una Hall, ''sirven para salivar'' dice Anita. Además, que no canto, GRITO , y mi garganta raspa, y en algún momento empiezo a tocer, y paro de cantar. Después, con alguna canción que la estalle vuelvo a enloquecer. Y cuando se acerca el final simplemente no puedo creerlo. No puedo creer estar en ese lugar, y que ellos sean los que están enfrente mío. Y termina, suenan los últimos acordes, se ponen uno al lado de otro y hacen una reverencia. Y es ahí donde todos se exaltan con la expectativa de que Juan les tire la lista, o pepito el de los cables. Y bueno, yo me voy hacia la puerta, deshecha, y feliz, feliz porque los vi, feliz porque pasé las dos horas más lindas de mi vida.

Chau gente, me fui a ver a LAS PASTILLAS DEL ABUELO

lunes, 25 de octubre de 2010

Si no pongo un freno a mi mente no estoy en presente, mi cuerpo no siente
estoy como aunsente, casi transparente
como quien dice,
DEMENTE .

domingo, 24 de octubre de 2010

Ciclo - Frederick Brown

La señorita Macy trató de ocultar su desprecio.
-¿Por qué está todo el mundo tan preocupado? No nos hacen nada, ¿verdad?
En las ciudades, en todas parte, reinaba un pánico ciego. Pero no en el jardín de la señorita Macy. Esta alzó tranquilamente la vista hacia las monstruosas figuras de casi dos mil metros de estatura, de los invasores. Hacía una semana que habían aterrizado en una astronave de ciento cincuenta kilómetros de longitud, en el desierto de Arizona. Casi un millar de ellos había descendido de la nave y ahora exploraban los alrededores. Pero, tal como la señorita Macy comentó, no habían hecho daño a nada ni a nadie. No eran lo bastante sustanciales como para afectar a las personas.
Cuando uno te pisaba o pisaba la casa donde estabas, se producía una repentina oscuridad y hasta que retiraba el pie y seguía andando, no veías nada; eso era todo.
No habían prestado atención a los seres humanos, y todo los intentos para comunicarnos con ellos habían fracasado, así como todos los ataques que el ejercito y las fuerzas aéreas emprendieron contra ellos. Los proyectiles que daban en el blanco explotaban en su interior y no les producían daño alguno. Ni siquiera la bomba H que cayó sobre uno de ellos mientras cruzaba una zona desértica le afectó lo más mínimo. No nos habían prestado atención alguna.
-Y eso- dijo la señorita Macy a su hermana, que también era la señorita Macy, ya que ninguna de las dos estaba casada -, es una prueba de que no quieren hacernos daño, ¿no crees?
-Así lo espero, Amanda- repuso la hermana de la señorita Macy -.Pero mira lo que están haciendo ahora.
Era un día muy claro o, por lo menos, lo había sido. El cielo ostentaba un nítido color azul, y la cabeza y hombros casi humanoides de los gigantes, a un kilómetro y medio de altitud, eran claramente visibles. Pero ahora empezaba a nublarse, y la señorita Macy lo observó mientras seguía la mirada de su hermana hacia lo alto. Cada una de las dos enormes figuras que había a la vista tenía en las manos un objeto parecido a un bidón, y de ellos se escapaba una nube de vaporosa sustancia que descendía lentamente hacia la tierra.
La señorita Macy olfateó.
-Están formando nubes. Quizá sea así como se diviertan. Las nubes no pueden hacernos daño. ¿Por qué está todo el mundo tan preocupado?
Reanudó su tarea.
-¿Qué es esto que estás pulverizando, Amanda? ¿Un líquido fertilizante?- le preguntó su hermana.
-No -contestó la señorita Macy-. Es un insecticida
¿Será toda la gente bipolar o soy yo la que sufre de éste síndrome el cual me provoca cambiar constantemente la recepción de las cosas?

Aprender geometría - Frederick Brown .

Henry miró el reloj, a las dos de la mañana cerró el libro desesperado. Seguramente lo suspenderían al día siguiente. Cuanto más estudiaba geometría, menos la comprendía. Había fracasado ya dos veces. Con seguridad lo echarían de la Universidad. Sólo un milagro podía salvarlo. Se enderezó. ¿Un milagro? ¿Por qué no? Siempre se había interesado por la magia. Tenía libros. Había encontrado instrucciones muy sencillas para llamar a los demonios y someterlos a su voluntad. Nunca había probado. Y aquel era el momento o nunca. Tomó de la estantería su mejor obra de magia negra. Era sencillo. Algunas fórmulas. Ponerse a cubierto en un pentágono. Llega el demonio, no puede hacernos nada y se obtiene lo que se desea. ¡El triunfo es vuestro!
Despejó el piso retirando los muebles contra las paredes. Luego dibujó en el suelo, con tiza, el pentágono protector. Por fin pronunció los encantamientos. El demonio era verdaderamente horrible, pero Henry se armó de coraje.
- Siempre he sido un inútil en geometría - comenzó...
¡A quién se lo dices! - replicó el demonio, riendo burlonamente.
Y cruzó, para devorarse a Henry, las líneas del hexágono que aquel idiota había dibujado en vez de un pentágono.
Están pasando demaciadas cosas raras para que todo pueda seguir tan normal -



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Buenas! Al parecer, decidí embarcarme en un nuevo desafío. Ahora formo parte de la cantidad de intelectuales que tienen blogs y suben cosas re copadas... Aunque yo no escriba, y no suba cosas copadas. 
Confío en que mis amigas bloggers, así se dice, no? Bueno, ellas me lean, o vean, pispéen que onda. 

Adiós ! 

Qué antiguo me parece que pidas algo serio de mí!

Caen las gotas sin previo aviso

Caen las gotas sin previo aviso
viniendo del más allá.

No llores por quien no te ama.

No llores por quien no te ama.
Ama a quien llora por tí .

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